"El amor de Dios es amor con ausencia; y el amor con ausencia es triste y alegre, es "dulceamargo", como el whisky". Leonardo Castellani.

24.1.12

Sequía

Arden pastos al sol del mediodía,
sufre el mundo en calor desdibujado.
Vibra el aire bebiendo la sequía,
la tierra es un sepulcro no cavado.

Muere un árbol, de pie, día tras día,
gime el hombre llorando sus sembrados.
En el polvo cabalga la agonía,
el cielo sin señales se ha cerrado.

El viento norte sopla y difumina
espantando las aves con su aliento.
Danza la iguana en curvas viboreando.

Y el cielo calla. El orbe se calcina.
Se ha secado la vida en sus cimientos,
no hay más verdes que vengan coloreando.

6.12.11

Nanas Navideñas

Ya los niños preparan,
en el pesebre,
a San José y María,
como fue siempre
desde aquel día,
cuando subieron juntos
y ya nacías.

Niño, duerme en el seno,
que tu pobreza,
sea para los pobres
toda riqueza.
Cuando tu gloria
en un jergón de paja
rompa la historia.

Desastrados pastores,
doblen rodillas,
abran paso a los reyes,
¡Qué maravilla!
Ojos felices,
que con tan gran regalo
Dios los bendice.

Nace, Infante, en nosotros,
háznos posada
en esta vida triste
con gusto a nada.
Danos tu luz,
permite que abracemos
esa tu Cruz.

Estrella de la noche,
marca el camino,
lleva este mundo al centro
de su destino.
En lo alto brilla,
pasa sobre la muerte
que nos engrilla.

Permítenos oh, Niño,
en tu misterio
hundir nuestras miradas
y quedar serios,
estupefactos,
de temor y alegría
al verte nato.

Duerme Dios en la cuna,
clavo y madera
le prestan hoy su abrigo,
son su litera.
Serán mañana,
Crucifijo triunfante,
sangre que sana.





















1.11.11

El Pescador

Se escurre el torrente del río marrón,
serpea, se anuda, resbala y se pierde,
cargado de tierra lleva el corazón.

Las islas lo acunan, los juncos se mecen,
los sauces se inclinan rindiéndole honor,
un sol que calcina se derrama y cuece,
a todo lo abrasa el ardiente calor.

La tierra y el agua se asfixian, perecen,
sólo una chicharra sacude el sopor.
La vieja barcaza liviana de peces
baja la corriente del líquido hervor,

y sobre la popa infeliz se adormece
un hombre curtido, viejo pescador.
Hace ya seis días que no lo enternecen
las manos menudas, el puro candor

de su hijo pequeño que añora y que acrece
años en los días de ausente labor.
Pensando en su china el hombre se estremece
como un jardinero que llora su flor,

levanta hacia el cielo sus ojos y preces
pidiendo al Eterno proteja su amor.
Tallada en madera su faz resplandece
de barniz bañada en oscuro fulgor,

su frente agrietada moja y humedece
por dentro el chambergo llevando frescor
a esa su cabeza que estoica se ofrece
al furioso rayo del astro mayor.

La caña que queda pide que la besen,
empínase el frasco de claro verdor,
dolores de huesos que se desvanecen,
los dedos maltrechos cesan el temblor.

El sol en el río la vista enceguece,
rendido de sueño se inclina a babor,
soñando en su rancho, su niño y las veces
que el cauce barroso burla su sudor .

La antigua barcaza sin timón parece
ir a la deriva sin su conductor,
doblando al capricho del río las eses,
borracha del agua de amargo sabor.

28.10.11

El Reino de los Beodos.

Digo yo y a decir insisto paréceme que el Whiskerer debería una o dos semanas colgar esto.

El Juglar.



EL REINO DE LOS BEODOS (Martín Campoamor).


Tuvo un reino una vez tantos beodos,

que se puede decir que lo eran todos,

en el cual por ley justa se previno:

-Ninguno cate el vino.-

Con júbilo el mas loco

aplaudióse la ley, por costar póco:

acatarla después, ya es otro paso;

pero en fin, es el caso

que la dieron un sesgo muy distinto,

creyendo que vedaba sólo el tinto,

y del modo más franco

se achisparon después con vino blanco.

Extrañado que el pueblo no la entienda.

El Senado a la ley pone una enmienda,

y a aquello de: Ninguno cate el vino,

añadió, blanco, al parecer, con tino.

Respetando la enmienda el populacho,

volvió con vino tinto a estar borracho,

creyendo por instinto ¡mas qué instinto!

que el privado en tal caso no era el tinto.

Corrido ya el Senado,

en la segunda enmienda, de contado

-Ninguno cate el vino,

sea blanco, sea tinto,- les previno;

y el pueblo, por salir del nuevo atranco,

con vino tinto entonces mezcló el blanco;

hallando otra evasión de esta manera,

pues ni blanco ni tinto entonces era.

Tercera vez burlado,

-No es eso, no señor-, dijo el Senado;

-o el pueblo es muy zoquete, o muy ladino:

se prohibe mezclar vino con vino--

Mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua!

¿Creeis que luégo lo mezcló con agua?

Dejando entonces el Senado el puesto,

de ese modo al cesar dió un manifiesto:

La ley es red, en la que siempre se halla

descompuesta una malla,

por donde el ruín que en su razón no fía,

se evade suspicaz... ¡Qué bien decía!

Y en lo demás colijo

que debiera decir, si no lo dijo:

Jamás la ley enfrena

al que a su infamia su malicia iguala:

si se ha de obedecer, la mala es buena;

mas si se ha de eludir, la buena es mala.

25.10.11

Marcha sí - Marcha no

Me ha llegado una proclama
con tufillo democrático.
Una marcha sin fanáticos
van queriendo organizar,
lo bueno es comunicar,
afirma con tono enfático.

Contra la ley del aborto,
dicen, a manifestar,
a la plaza a protestar
hemos de ir convencidos.
Quizás abran los oídos
quiénes han parlamentar

La señora Democracia
invocan en su favor.
Se escandalizan, ¡horror!
de trampas en el proceso
de sanción que en el congreso
ha mancillado su honor.

No es buena idea, aparcero,
meterse dentro’ el pantano
pa’ ayudar algún baqueano
que cayó por distraído
pues ayudante y caído
se hundirán mano con mano.

-Más vale morir peleando,
algo hay que hacer, no es posible-
me dijo un gaucho sensible,
pa’ que fuera, como espuela,
y como un dolor de muelas
me decía una invisible
intuición no cognoscible
que convocara a su abuela.

No ha de ser prudente el mozo
que enfrentándose a una fiera
pa’ reventarla le diera
con garrote de algodón
o con balas de almidón,
dificulto que la hiera.

Que barajo habrá que hacer,
me pregunto yo, chamigo,
de tanto hacer, mi enemigo,
quizás me descubra el flanco
y aun no siendo nada manco
me atraviese hasta el ombligo.

Habrá que mirar pa’ atrás
y ver que pasó en España,
un millón, que grande hazaña,
juntaron estos gallegos,
pero vinieron los legos
y votaron con la entraña.

Lo mismo con el divorcio
y la ley de putimonio,
se las pusieron de moño.
“Gracias por participar”
su derecho a “demostrar”
es lo digno de su encomio.

Yo no se, se me enmaraña,
un poco aquí la razón,
mirando la desazón
del pobre manifestante,
al ver salir pa’ adelante
la ley de abominación.

Digo che, no la estará,
de algún modo rubricando.
Si ha pretendido jugando
con las mismas reglas viles,
ganar, y es cosa de giles,
protestar cuando se pierde
no vengan y le recuerden
su aceptación los serviles.

-Que no es democracia, no-
me dijo, más avispao,
otro paisano a mi lao,
-es meter presión de afuera,
que vean las testas hueras
de nuestros legisladores,
quizás haya senadores
que cambien y la ley muera-.

Pero a mí me da que no,
si hasta en la Constitución
se garantiza el montón
pa’ pedir lo que se quiera,
como al pobre la vidriera,
pa’ mirar, pa’ comprar no.

Conviene diferenciar,
marcha el alumno, el obrero,
el chofer y el petrolero,
pero sus marchas provocan
efecto en la realidad,
impiden su actividad
y alguna sobra les toca.

En cambio, los senadores,
saben desde sus despachos
que el epíteto de fachos
pende sobre sus cabezas,
si no siguen con presteza
líneas que bajan de arriba,
de allá donde se derivan
estrategias bien pensadas,
la ONU y otras juntadas
que no son gubernativas.

Desde cuando un diputado
representa a sus votantes,
lo ponen en el pescante
los votos que ha conseguido.
Si te he visto yo me olvido
y hacen lo que se les cante.

Por qué razón, me pregunto,
si engañan a su elector,
harán caso del clamor
de un montón de moralistas
que no han dentrado en la lista
y protestan con candor.

A más, como acertó Lewis,
ya no hay más humanos seres,
el hombre ya nada infiere
de una verdad superior,
como zángano cantor
su propia realidad quiere.

Amputó su facultad
de discernir lo que es bueno
y aunque grite como un trueno
la universal tradición
y del hombre el corazón
esa ley en él signada,
será como un sordo, nada,
sacará como instrucción.

Aquí Lewis da en el clavo,
sólo son un cuerpo y mente.
Hombres sin pecho, creyentes
sólo de sus apetitos
como cerdos que ahítos
con su mierda se divierten.

Y si así tan corrompida
está la humana natura,
dice un cura que es locura
pretender que se comporten
teniéndolo a Dios por norte.
Eso es pura chifladura.

Pretender mover conciencias
en quien no puede escuchar
es como ponerse a hablar
con un manojo de hacienda,
más fácil que un buey entienda
que a un moderno hacer pensar.

Atiendan bien una cosa
que yo creo es de prudencia,
conocer en su existencia
completa la realidad
y si hay en Lewis verdad
y no hay más seres humanos,
salvo que Dios con su mano
despegue los ciegos ojos,
aunque marchen a su antojo
a nadie convencerán,
no por ello vencerán,
pongan barbas en remojo.

Ante tan buen panorama
no vienen y me convocan
“tu puesto en la lucha toca”
“Vamos a dar testimonio”.
Al mísmisimo demonio
le van a torcer la boca.

Qué pelea ni ocho cuartos,
si esto es pelear, me suicido,
es bueno caer vencido
si se ha dado gran batalla
mas no tenemos agallas
como antaño la tuvieron
otros hombres que pudieron
y cayeron a metralla.

Y lo pior es que son pocos
los que hablan de pelea,
la mayoría babea
porque están medio abolidos,
no ven que en su propio nido
se ha iniciado la ralea.

Los cristianos de otros tiempos
de balde no se juntaban,
si el mundo los apretaba
le declaraban la guerra
vertiendo su sangre en tierra
o su martirio aceptaban
pero puestos como estaban
entre la espada y el muro
aunque suene un poco duro
a marchas no se prestaban.

Y siguiendo con el cura,
ya no es tiempo de mitines,
cara a cara y con afines
se debe testificar
y si se puede alumbrar
algún alma interesada
en la verdad revelada
y no a miles predicar.

Ma’ si, que marchen si quieren,
pero sepan que es al ñudo,
no podrán con el Sañudo
ni van a parar la cosa,
el mundo color de rosa
es rosa de los bolu…

No se si algún enemigo
me gano con estos versos,
me aguantaré, por converso
y entusiasta, dijo alguno,
lo prefiero a ser un tuno
que ha perdido su mirar
penetrante y su pensar
como caballo reyuno.

No soy claro, ya lo sé,
ni siquiera estoy seguro,
pero si alguno, lo juro,
me allega mejor razón
abriré mi corazón
que no ve de tan oscuro.