martes, 22 de mayo de 2012

Poema de Otoño

No me nace la poesía en este otoño
Las palabras no pueden pintar el gris
De la niebla, la llovizna y los demonios
Que andan prestos aguardando mi desliz.

Sepultado en hojarasca mi terruño,
Va cambiando de mi roble su cariz,
me amenaza con sus brazos y sus puños
cuando otrora era la sombra más feliz.

Una luz fatigada en la penumbra
Se embadurna en melancólico barniz,
Derramándose en el alma, apesadumbra
y depila de los tilos la cerviz.

Se oye el grito predador de un aguilucho
Que ha tomado mi ciprés por su país
Y allí reina pero no lo quieren mucho
Los que abajo se estremecen en un tris.

Ya la noche tiende su manto de plomo
Y a mi ginkgo le gotea la nariz,
Sollozando sin saber el cuándo y cómo
Ha perdido de sus hojas la matriz.

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