martes, 31 de julio de 2012

Ciento por Uno

Ciento Por Uno

Aceptó el trato a ciegas y sin prenda
En la doble promesa cimentado
De abandonarlo todo por la senda
Que tras de sí dejó el Crucificado.

Vida eterna sin tiempo ni calendas,
Con más un regio pago anticipado,
A quién sus bienes contra aquello venda
Volverán a su haber centuplicados.

Pero el vacío de la espera es dardo
Que clava su aguijón y desespera.
¿Dónde está la promesa? Sólo cardos

Marchitos y espinosos lo laceran.
¿Dónde el ciento por uno, Don Leonardo?
Y son de Dios palabras verdaderas.

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