martes, 31 de julio de 2012

Cuarenta

Cuarenta

Cuarenta días de lluvia,
en la tierra de Noé,
cuarenta días depués
un cuervo mandó el patriarca
yendo y viniendo del arca
hasta que dejo e’ llover.

A Jacob cuarenta días
ya muerto lo embalsamaron,
la pucha que se tardaron
en ungüentos y lociones,
herencia de tradiciones
en Egipto conservaron.

Cuarenta días Jonás
a Nínive concedió,
menos mal, se convirtió
en sincera penitencia
y entonces Dios con clemencia
de su ruina desistió.

Cuarenta días Elías
caminó fortalecido
por el yermo endurecido
del agobiante desierto,
manteniéndose despierto
con lo que había comido.

Cuarenta años en Egipto
dicen que Moises estuvo,
otros cuarenta mantuvo
las ovejas de Jetró,
más cuarenta años que erró
por el desierto y no pudo.

Y fueron cuarenta días
en el monte de Moisés,
en la gloria de quién ES,
ayuno y confinamiento,
bajó con los mandamientos
para aquél pueblo soez.

Cuarenta días pispearon
en la tierra prometida,
de espías una partida
envíada en comisión,
volvieron con la ilusión
de llegar a ella con vida.

Cuarenta años de marcha,
de maná y de bendiciones,
nación entre las naciones
de entre todas la elegida,
como novia embellecida
a pesar de sus traiciones.

Cuarenta años de prueba
los de Saúl como rey,
pa probarlo, si era fiel,
de la noche a la mañana
no paró de hacer macanas
como si fuera un infiel.

Cuarenta días Goliat,
titán de los Filisteos,
se mofó de los hebreos
que retacearon la lid,
tuvo que venir David
y darle un buen apedreo.

Después de cuarenta siglos
desde Adán, vino el Señor,
nació nuestro Redentor,
en el vientre de María
se encarnó la Reyecía,
Jesucristo salvador.


Cuarenta días el Cristo
se retiró en oración,
en ayuno y tentación
de un Diablo que no ignoraba
quién era Aquel que tentaba
y sumó otra frustación.

Cuarenta días gloriosos
vieron al Resucitado
con Su Cuerpo iluminado
por una luz de otro mundo,
ascendió, y es su segundo
advenimiento esperado.

Y Cuarenta años después,
Flavio Josefo lo narra,
el romano con sus garras
arrasó Jerusalén,
Ay! Estrella de Belén,
no da más vino la parra.


Envío para Garganta

El cuarenta se las trae,
de prueba dicen que es signo,
si es así Garganta es digno,
pues no conoce desliz,
de Bartolomé el cariz
por la ausencia de doblez,
varón que en su sencillez
cuarenta cumple, infeliz.


Para la Zarza

El cuarenta los biblistas
dicen que es tiempo de examen,
pa’ ver si aguanta el velamen
el viento que desde Mordor
le viene soplando al Gordo
sin que su Fe se derrame.


Para el Principe Inoccenti

Los cuarenta no se alcanzan
así como así nomás,
como un águila rapaz,
los ojos en las honduras
a pesar de su estatura
y su aire de capataz.


Para James Buchanan

De catorce a los cuarenta
son los años de amistad,
incorruptible hermandad
de un mundo que nos fue hostíl,
entendimiento sutil
fincado en la lealtad.

A Whiskerer

Cuarenta míseros años
que se han ido por el caño
y lo que es para adelante,
pónle a la mira un levante
y apunta a la eternidad,
que ya no tienes edad
para andar abajo errante.

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