martes, 31 de julio de 2012

El Anti Espíritu de la Botella

El anti espíritu de la botella

Venía con el alma pegada a la suela de su zapato izquierdo, caminando por la cornisa gris de una vereda tan estrecha como el pasadizo de su vida que ante él se cernía.
Lejos estaba su ánimo de ser el propicio para unos tragos, más de la misma manera en que el pingo tira pa’ el palenque, entró nomás a la taberna, a ponerle un bálsamo a sus heridas. O eso creía.
Pidió una botella, hundido a una distancia equidistante del lecho y la superficie, en las heladas aguas del lago de la tristeza. Poco o casi nada pudieron sus amigos hacer por él, más que beber de la misma botella el líquido áureo, extrañamente opaco aquella noche y sin el destello alegre de otras ocasiones.
El whisky, otrora cálido y reconfortante, le heló las venas y los huesos, contagiándole un frío de muerte que por algún inexplicable motivo no lo perturbaba en demasía. Antes bien, un malsano deleite le hacía regodearse en su desgracia, reavivando a propósito su pena con las puñaladas de un trago tras otro.
Gota a gota se vio a sí mismo cada vez más separado de su cuerpo, alejándose de su mirar, como si sus ojos retrocedieran tras sus órbitas, y quedóse absorto en ningún lugar, alojado en una oscura cueva inexplorada de su ser.
Sí, se veía la luz allá en la entrada, pero sus pupilas habían perdido la facultad de dilatarse, y aparecía tan lejana como cercanas las gélidas luces de neón
Las ganas de llorar fueron despiadadamente abortadas por los cristales congelados de sus ojos, y se quedaron allí, atascadas en un duro témpano de hielo que lastimaba su garganta.
Lo recibió la perfecta inocencia, que estaba de paso en la posada del rostro de su pequeña hija, cuyos ojos brillaron de gozo al verlo y su sonrisa debió causar el efecto del sol sobre la escarcha, cuando comienza a calentar a media mañana en el invierno.
Pero su corazón se contristó aun más, estrujándose con saña, jugando el juego de una cruenta venganza.
Y el beso que la niña depositó sobre su mejilla le supo a despedida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario