martes, 31 de julio de 2012

Invierno


El frío de verdad es el que quema,
que atestigüen los pastos amarillos
y los árboles calvos que en corrillos
guardan luto añorando sus diademas.

El frío de verdad es el que enferma
la fuerza de la luz con su martillo.
Golpes de hielo gris mellan el brillo
De un viejo sol sobre la tierra yerma

y no lleva calor sino unos rayos
de una pálida luz ensombrecida
hechizando al paisaje en su desmayo.

El frío de verdad toma la vida
y le ordena silencio como un ayo
apacigua el bullicio del que cuida.

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