martes, 31 de julio de 2012

La Rima

La Rima

Lugones y Marechal
Se agarraron a patadas
Si estrofa libre o rimada
Era el punto en discusión
La pluma era cual facón
De puntudas estocadas.

Que me aprieta, que me escota
Marechal que se quejaba,
de Lugones le irritaba,
su prolija pulcritud,
como pingo en un stud
que por su pampa bramaba.

Que no se puede mentar
Fielmente lo que se quiere
Rima y métrica confieren
Una dirección forzada
El mandoble de la espada
No es letal tan solo hiere.

Quien lo viera a Marechal,
Su mejor verso es Centauro
Se dictó su propio laudo,
Quitándose la razón,
Cuando canta el corazón
No hay lugar para recaudos.

Y lugones respondía
Con razones bien pintadas
Con palabras que las hadas
Plantaban en su magín
Requiere mucho trajín
El ser ducho con la espada.

Más tampoco convencía
Con razón definitoria
Y se retrajo la gloria
Sin que hubiera vencedor
Solo empate y resquemor
Fue el final de nuestra historia.

Ninguno supo yo creo
Que Chesterton ignorando
De la disputa y sus bandos
Contrariando a Salomón
Del poético jamón
Una feta fue cortando.

Y cortó otras nueve más
Pero mohosas y gruesas
que deshonraban la mesa,
más la primera, sublime,
en verso libre, se gime,
de diez, en uno, se reza.

El Paraíso Perdido
inspirado en verso libre,
Poema de tal calibre,
De Milton, puso de ejemplo
De la poesía es un templo
Que hace que el corazón vibre.

Pero de los diez, en nueve,
Se despatarran las musas
Salen estrofas obtusas
Que no se sabe qué son
Si prosa o un tropezón
O una tarantela rusa.

En cambio, dice, la rima
Es un tesoro ancestral
Se mueve en lo musical
Viene de tiempos de antaño
De la bruma de los años
De la tradición oral

Desde antes de la escritura
Y por eso un halo tiene
A una magia que deviene
No se sabe bien de dónde
Lo que en misterio se esconde
Cautiva todas las sienes.

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