martes, 31 de julio de 2012

Progreso

Progreso

Triunfo del hombre solo, los derechos humanos,
han cambiado la historia, los hombres son hermanos,
doscientos años hace mas todo ha sido en vano.

Curiosas consecuencias de la revolución,
del hombre que reniega contra su creación.
Con sangre han castigado a Voltaire su maldición.

Espejos de colores, capricho iluminista,
se rebeló Lutero, todo un subjetivista,
y luego le siguieron ciegos filosofistas.

Abultados tratados, ensangrentadas tintas,
rodaron las cabezas y hoy las que están encinta
siguen asesinando de forma variopinta

No ha sido buena idea retirar la escalera,
que al cielo nos unía, sabiduría vera,
el hombre quedó solo rumiando su quimera.

Nada necesitamos, nos basta nuestra ciencia,
haremos un vergel, no habrá ya más carencias,
muy dentro de nosotros hallaremos la esencia.

Y vino el siglo veinte, baño de realidad,
sus guerras y sus pestes, su profunda maldad
y aún no supo el hombre lo que es su humanidad.

Y vino un nuevo siglo, quién sabe si habrá más,
donde todo es desquicio, pasto de Satanás
y aún no sabe el hombre decir lo que es la paz.

¿Qué se ve, Centinela, hogaño en las ciudades?
Hombres enajenados por falsas libertades
y hembras alucinadas llorando soledades

¿Y en los agrestes campos, cuando el sol se despierta?
No hay más campos agrestes; la llanura desierta
poblada de cultivos que dan semillas muertas.

¿Y qué fue, dime tú, del pueblo y su alegría?
Apiñados en celdas tras las paredes frías
de una colmena enferma en penosa sangría.

¿Dónde están sus canciones, sus artes y su vida?
Hace generaciones que se encuentran perdidas,
mataron la belleza, o bien está escondida.

¿Cuáles son, de esta gente, sus mayores consuelos?
Unos pocos, sus bienes, otros viven de duelo,
se afanan y se agitan sin despegar del suelo.

En tanto el cielo calla y el hombre se amotina,
enceguecido y miope derrama sus inquinas,
no sirve ya su lengua, no tiene ya doctrina.

La Iglesia del concilio a la fiesta concurrió,
rechinan los profetas, gime el que antes lo vio,
mientras lloran los santos, se olvida que hay un Dios.

Vendrá la paz querida, vendrá no tengan duda
Vendrá en manos del Otro falsificada y cruda
La Verdad mientras tanto permanecerá muda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario