martes, 31 de julio de 2012

XXI Cambalache (una falta de respeto)

XXI - CAMBALACHE (Una falta de respeto)

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el mayo francés
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido trolos,
travalenguas y estropiaos,
contentos y amargaos,
varones y dublés.
Pero que el veintiuno
es un despliegue
del diablo toruno,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.

Hoy resulta que es lo mismo
ser mujer que bien varón,
transexual, trava, binorma,
culo roto o comilón...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un perro
que un hijo dotor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los igualantes nos han igualao.
Si uno vive haciendo yoga
y lo convierte en religión,
da lo mismo que sea toga,
musculito, periodista,
come pasto o senador.

¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es maricón...
Mezclao con Verbisky
va Don Bosco y La Pradón,
La Chiche y Riki Fort,
Tevez y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
vi llorar la Biblia
junto a un calefón.

Veintiuno, cambalache
problemático y febril...
El que se mama es un chorro
y el que la mama es edil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
se vamo’a encontrar...!
No pienses más; sentate un cacho,
que a nadie importa si naciste macho...
No es lo mismo el que procura
noche y día la verdad,
que el que vive e’ la mentira,
el que apostata, que el que abjura,
aunque estén dentro e' la ley

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