jueves, 23 de agosto de 2012

A un Subteniente que Volvió de Malvinas

Fue al combate sin la gloria de antaño,
Y peleó, sí, peleó como un valiente,
Hay huellas de batallas en su frente,
Que no borran el paso de los años.

No hubo palmas a su vuelta, silente,
Lo ignoró la nación envilecida,
La misma que pidió su propia vida,
Le volvía la espalda, impenitente.

Él, que abatió los pájaros de acero
Al mando de sus fieles tiradores.
Salió a cazar dragones voladores
Y al propio miedo con ojo certero.

Postrer infante, el último, el más fiero
En empuñar la espada con justicia,
Y con él toda la argenta milicia,
Ejército de andantes caballeros.

“Tu causa y tu pelea eran primicias,
Ofrenda que trasciende la derrota,
Sacrificio por una Patria rota,
sumergida en bajezas y malicia.

No pierdas la esperanza, compatriota,
Aférrate a los pocos camaradas,
Piensa que, de espoleta retardada,
Puede ser esa gesta hogaño ignota.

Que tu herencia no caerá en la nada,
Ni ha caído, mira todos tus hijos,
Mira a Aquél, clavado en el Crucifijo,
Y sabrás que la guerra está ganada.

Que la gloria, como nos lo predijo,
La tendremos a las puertas del cielo,
Y detrás de los sabios, ya sin velos,
Alzarán los guerreros su cortijo.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario