martes, 16 de octubre de 2012

A una Mujer Embarazada.


(Pues desde el mismo instante en que tu saludo sonó en mis oídos, el hijo saltó de gozo en mi seno. Lc. 1, 44).

Duerme el niño en tu vientre, calmo y tibio,
Diráse que no sueña pues no es hombre,
Pero Santa Isabel, y no te asombres,
Dirá “No sólo sueña en el anfibio

Moisés carnal, mi niño ya con nombre,
Que a mi senil edad ha dado alivio
Y a todo el orbe celestial convivio
Por ser varón del más alto renombre.

No sólo sueña, digo, sino siente,
Un gozo puro, un júbilo exultante,
Apenas ver su madre aquella Madre

Del nuevo Adán cargando su simiente;
Sueña un sueño infantil mi amado infante,
Un Hijo, una Paloma y con Dios Padre.”


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