jueves, 18 de octubre de 2012

Plagio


Por Descendencia de Ioreth (y alguna metida de mano whiskereniana)

Nos es lícito plagiar a Castellani
Como los alumnos remedan al maestro bueno en sus discusiones de fin de semana
Y por eso, de unos versos suyos sacamos estos versos nuestros.
Versos argentinos.
Versos a esta Dulcinea Argentina que ya se nos muestra sin afeites, en toda su decadencia, pero que seguimos queriendo.

Canción de la entrada al Cielo

El juez de la Corte de Infame sentencia
El joven audaz que el templo protegió
La hembra extraviada que aúlla en la audiencia
Ninguno se sabe lo que bien se yo

La verde marea de gritos sin voz
La hiena más progre, el orco del pro,
La masa  de rojos de martillo y hoz
Siquiera imaginan lo que bien se yo.

La pobre mujer que llorando abortó
El doctor de blanco que mi ser truncó
El noble abogado que por mi abogó
Ni la sombra ven de lo que veo yo.

Coro
Por eso cantemos, hermanos el son,
El eterno canto de los que sin voz
Dejamos la tierra sin ver ese sol
Para ver el rostro de nuestro Señor.

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