jueves, 4 de abril de 2013

Presencia del Rey


Voy a mi Rey a rendirle sus honores,
Ante sus pies a hincarme de rodillas,
A reforzar mi fe que trastabilla
Prendada como está de los sabores

Del mundo, de las formas y colores,
Queriendo ver sin ver por la mirilla
El rastro de sus huellas en la orilla,
Las llagas de su cuerpo, sus dolores.

Allí me quedaré al suelo clavado
Indigno y pertinaz con el arresto
De esos tantos soldados olvidados.

Derrotados, caídos y sus restos
Hijos del polvo son, ojos cegados,
sin laureles, sin triunfo manifiesto.

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