miércoles, 20 de noviembre de 2013

Monasterio del Cristo Orante

Trepa la cordillera un Monasterio
Sobre cuatro eremitas apoyado,
Que abrevan en viñedos bien regados
Y escalan arañando los misterios

Hundidos en el canto del psalterio
Como una sola voz de ángel alado,
A su compás la viña se ha postrado
Y ha dado su primicia al presbiterio.

Sube el mosto a su fin, a su destino,
Y en acequia de gracia, agua de vida,
Baja y bautiza el mundo en su camino.

La alberca de Jacob y un peregrino
Bebe el agua que el monte le convida
Trocada por el cielo en Nuevo Vino.

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