jueves, 14 de agosto de 2014

Misterios Gozosos (III)




El Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo

Noche de ángeles y gloria,
Noche de humildes pastores,
De estrellas y de fulgores,
Nos ha nacido Emanuel,
Ha venido al mundo Aquél
Prometido en los albores.

Le han negado su posada,
Duerme en humilde pesebre,
Que por siempre se celebre
El más grande amor al mundo,
El regalo más fecundo,
Misterio del Gran Orfebre

Cómo, cuándo, por qué y dónde,
Hombre pudo hacerse Dios,
Cómo, Dios ya lo contó,
Cuándo y dónde eso está escrito,
El por qué, mi Dios bendito,
No lo puedo entender yo.

No hay noticias en Palacio
Ni fiesta en la Sinagoga,
En ignorancia las togas
Revelóse a los sencillos,
A los que esperaban brillo
La oscuridad los ahoga.

El que antaño fue anunciado
Por decenas de profetas
Las profecías completas
Cumplió hasta el menor detalle,
Que los detractores callen
Ante nuestros exegétas.

Levantad esos dinteles,
Los de las puertas antiguas,
Los ángeles se santiguan
Al ver al Verbo divino
En un niño, el Uno y Trino,
El que todo lo apacigua.

Brotan fuentes, manantiales,
La creación se renueva,
Brillan con una luz nueva
Los astros del firmamento
Y el aliento de un jumento
Pone calor en la cueva.

La tierra exulta de gozo,
Las montañas y los mares,
Los trigales y lagares
Avizoran su destino,
Con su pan y con su vino
Subirán a los altares.

Oh noche maravillosa,
Oh noche tan encantada,
Sabios que alzan la mirada
Desde oriente hacia la estrella
Y perciben la más bella
Sabiduría encarnada.

De la estirpe de David
Ha nacido el Heredero,
Único Rey verdadero
Por toda la eternidad,
Que por nos, la humanidad,
Marchará hacia el matadero.

Dános Virgen de Belén
El amor a la pobreza,
Llénanos de la riqueza
De tu gracia sin igual,
Cuídanos de todo mal,
Líbranos de la tristeza.

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