miércoles, 15 de febrero de 2017

Cerrazón

Toca el nogal en su violín el viento
y el roble le acompaña en contrabajos
¿quién tocará en el aire de tu adviento
si no han visto la luz estos mis gajos?

Un espinar de venas que caliento,
follaje denso, asiento de unos grajos,
te oyen silbar afuera mas no siento
sangre manando en grietas de mis tajos.

Va por la noche, sopla donde quiere,
sin agitar el agua en mi caverna,
y un quejido de rocas que zahiere.

Entumecido frío en el que iverna
un animal del monte que prefiere
un manto de telar de nieve eterna.

3 comentarios:

  1. Es un poeta el que ha escrito esto.

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  2. Amigo Don Whisky:sin otra autoridad para decírselo, que el de mi amor antiguo por la buena poesía, le digo que es una verdadera satisfacción espiritual e intelectual leer este soneto. Un espejo limpio en el que pueden mirarse las almas religiosas y llenas de hidalguía sobrenatural. Aparte, si me permite,entiendo que usted se refiere a los grajos, aludiendo a las aves. Pero como el vocablo también se usa como sinónimo de mal olor, tal vez no vendría mal encontrar el modo de reescribir ese verso, para que se entendiera mejor de qué se está hablando.Hablo como pecador,no como guía de pecadores. Otrosí deseo manifestar mi encomio hacia "Pacto".Un alivio para tantas tribulaciones.Un abrazo fuerte y agradecido. Antonio Caponnetto

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  3. Gracias ambos. Un auténtico honor. Efectivamente eran las aves... veré que hacer, nada fácil!

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